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El poder de la PAUSA…aprende a ver la mayor parte del tablero antes de actuar!!!!

La calma no evita los problemas, pero transforma por completo la manera en la que los afrontamos. En un mundo donde todo parece urgente y donde reaccionar rápido se ha convertido casi en una norma, detenerse puede parecer una debilidad. Sin embargo, es justo lo contrario: parar, respirar y observar es una muestra de inteligencia emocional y de dominio personal.

Cuando actuamos impulsivamente, solemos responder desde la emoción del momento: el enfado, el miedo, la frustración o la prisa. En ese estado, nuestra visión se reduce, como si solo viéramos una parte del tablero. Y ahí es donde cometemos errores, tomamos decisiones precipitadas o decimos cosas de las que después nos arrepentimos.

La metáfora del ajedrez que aparece en la imagen es especialmente poderosa. Un buen jugador no mueve la primera pieza que se le ocurre. Observa, analiza, anticipa posibles escenarios y, solo entonces, decide. En la vida ocurre exactamente lo mismo. La calma nos permite ampliar la perspectiva, ver más allá del problema inmediato y considerar las consecuencias de cada acción.

No se trata de eliminar las dificultades, porque estas forman parte inevitable del camino. Se trata de desarrollar la capacidad de RESPONDER EN LUGAR DE REACCIONAR. Responder implica elegir conscientemente cómo actuar; reaccionar, en cambio, es dejarse llevar por el impulso.

Además, la calma tiene un efecto contagioso, especialmente en entornos de trabajo y en equipos. Un líder o compañero que gestiona los momentos de tensión con serenidad genera confianza, reduce el conflicto y facilita soluciones más eficaces. En cambio, la impulsividad suele escalar los problemas y dificultar la comunicación.

Entrenar la calma no significa volverse pasivo ni indiferente. Significa crear un pequeño espacio entre lo que ocurre y cómo decides actuar. A veces basta con unos segundos, una respiración profunda o un breve silencio. Ese espacio es donde realmente reside tu poder de decisión.

La próxima vez que te enfrentes a una situación complicada, recuerda: no tienes que mover ficha inmediatamente. Permítete observar el tablero completo. Porque, en muchas ocasiones, la mejor jugada no es la más rápida, sino la más consciente.

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