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Decide dónde colocarte, qué LÍMITES establecer y qué RELACIONES quieres alimentar!!!!!

Hay momentos en los que avanzar no significa insistir, resistir o demostrar que podemos soportarlo todo. A veces, avanzar significa algo mucho más difícil: alejarnos de aquello que nos está apagando.

La imagen de las cerillas transmite esta idea de una manera sencilla y poderosa. Una comienza a arder y el fuego va consumiendo a las que tiene cerca. Sin embargo, basta con que una de ellas se aparte para romper la cadena. Ese pequeño espacio cambia completamente el desenlace.

En nuestra vida sucede algo parecido. Hay personas, relaciones, ambientes laborales, conflictos y dinámicas que pueden ir consumiendo poco a poco nuestra energía. Y lo complicado es que no siempre nos damos cuenta inmediatamente. Nos acostumbramos al estrés, normalizamos determinados comportamientos y terminamos pensando que aguantar es sinónimo de fortaleza. Pero poner distancia también puede ser un acto de inteligencia emocional.

Alejarse no significa necesariamente abandonar a alguien ni romper una relación. En muchas ocasiones significa establecer límites, dejar de participar en discusiones que no llevan a ninguna parte, reducir nuestra exposición a determinados ambientes o aprender a decir «no» cuando algo empieza a perjudicar nuestro bienestar.

También ocurre en los equipos de trabajo. Las emociones y las actitudes son contagiosas. Una persona constantemente negativa puede influir en el clima del grupo, del mismo modo que alguien comprometido, optimista y colaborador puede ayudar a elevarlo. Por eso, además de preguntarnos quién influye en nosotros, conviene hacernos otra pregunta: ¿qué tipo de influencia estamos siendo nosotros para los demás?

No podemos controlar el comportamiento de todas las personas que nos rodean, pero sí podemos decidir dónde colocarnos, qué límites establecer y qué relaciones queremos alimentar. Y quizá esa sea una de las grandes enseñanzas de este mensaje: no siempre necesitas apagar el fuego; algunas veces basta con dejar de estar en su camino.

Elegir nuestras alianzas, nuestros entornos y nuestras relaciones también forma parte del autocuidado. Porque proteger nuestra energía no es egoísmo: es aprender a utilizarla allí donde podemos crecer, aportar y construir.

A veces, un pequeño paso hacia un lado puede cambiar toda nuestra historia.

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